Comprendiendo la muerte cerebral

Hablar de muerte cerebral no es lo mismo que hablar de coma. Cuando una persona entra en coma, está inconsciente pero sigue viva. Se trata de un estado grave de pérdida de conciencia y puede deberse a diferentes condiciones. En cambio, cuando se produce la muerte cerebral, el cerebro deja de funcionar. Todas las funciones cerebrales habrán cesado su actividad de manera completa e irreversible.

Cuando pensamos en la muerte, pensamos en el proceso por el que el corazón deja de latir y los pulmones de funcionar. Hoy en día es posible que las funciones cardiorrespiratorias se paren, pero el paciente siga con vida. Esto es gracias a los soportes mecánicos. Sin embargo, el fin de la actividad cerebral marcará de forma definitiva el deceso de una persona como tal. En este momento, la persona no respirará si el ventilador está apagado.

Alguno signos para identificar una muerte cerebral

Diagnosticar la muerte cerebral no es una tarea sencilla. Para ello será necesario probar la inexistencia de las diferentes funciones cerebrales a través de diversos protocolos.

Existen algunos signos para detectar una muerte cerebral, entre los que se incluyen: 

  • Los pacientes no responden a la luz.
  • La persona no muestra reacción al dolor.
  • Los ojos no parpadean cuando se toca la superficie del ojo (reflejo corneal).
  • Los ojos no se mueven cuando se mueve la cabeza (reflejo oculocefálico).
  • Los ojos no se mueven cuando se vierte agua helada en el oído (reflejo oculo vestibular).
  • No hay reflejo de náuseas cuando se toca la parte posterior de la garganta.
  • La persona no respira cuando el ventilador está apagado.
  • Una prueba de electroencefalograma no muestra actividad cerebral alguna.

Diferencias entre muerte cerebral y el coma

Las diferencias que existen entre muerte cerebral y otros estados de inconsciencia, son múltiples.

Por ejemplo, el coma puede compararse a un estado de sueño profundo en el que los estímulos externos no hacen que el cerebro se despierte y esté alerta. Aún así, la persona sigue viva y es posible su recuperación.

La muerte cerebral a menudo se confunde con un estado vegetativo persistente. Pero tampoco es lo mismo. Cuando una persona se encuentra en un estado vegetativo persistente, esta ha perdido sus funciones cerebrales más altas, pero algunas funciones esenciales como la frecuencia cardíaca y la respiración, siguen intactas. Una persona en estado vegetativo está viva y puede recuperarse hasta cierto punto, con el tiempo. La muerte cerebral significa que la persona ha muerto.

La angustia de la familia frente a una muerte cerebral

En un estado de muerte cerebral, las máquinas de soporte vital mantienen la respiración y el ritmo cardíaco de la persona, por lo que son cálidas al tacto. Esta situación da esperanzas a los familiares que esperan con anhelo su recuperación. Se puede pensar que la persona esté en coma y podría despertarse. Por esto, es importante que el personal sanitario explique de manera clara que la muerte cerebral es definitiva y no tiene ninguna posibilidad de volver a recuperar la conciencia.

La donación de órganos

En algunos casos, una persona con muerte cerebral puede ser candidato/a para la donación de órganos. En los casos en los que sea posible, si la persona es donante o su familia expresa su voluntad de donar órganos, la ventilación se deja encendida. Además, se pueden administrar diferentes medicamentos para ayudar a preservar los órganos internos. 

En este caso, la persona que ha fallecido se somete a una operación mediante la que se le extirpan los órganos válidos. Tras esta operación, se desconectará el ventilador y podrán realizarse los arreglos funerarios.

Si quieres saber más sobre la muerte cerebral, no dudes en contactar con profesionales médicos.

Desde el Área de neurología de Neural, podemos ayudarte. Consulta con nuestros profesionales.