07 mayo, 2018
Daño cerebral adquirido

Los ictus siempre se han asociado a la tercera edad, pero en los últimos tiempos se observa un aumento de esta patología entre personas más jóvenes. Algunas de las causas que pueden explicar el aumento del ictus, son los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo. Llevar una alimentación poco saludable y no practicar deporte, pueden influir en su aparición. Pero no son las únicas causas. El consumo de drogas aporta su granito de arena, aumentando las posibilidades de padecer un ictus.

Ictus y cocaína

El aumento del consumo de cocaína entre los jóvenes, lleva asociado un aumento de los casos de ictus. Se trata de un factor independiente de riesgo cardiovascular, sobre todo entre los menores de 55 años. El riesgo existe, independientemente de la frecuencia en qué se consuma o su duración.

Desde que se produce el consumo de esta sustancia hasta que aparece el accidente cerebrovascular, serán diferentes los mecanismos implicados.

Por un lado, la cocaina dificulta la recaptación de neurotransmisores simpaticomiméticos en las terminales nerviosas, provocando una hipersensibilización de estas terminales a sustancias como la epinefrina o la norepinefrina. Esto da lugar a un exceso de la actividad simpática, aumentando de manera brusca la tensión arterial y produciendo una alteración de la capacidad de autorregulación.

Por otro lado, la cocaína inhibe la recaptación de serotonina en nuestro organismo, lo que aumenta sus niveles. Esto puede producir vasoconstricción intensa (estrechamiento de los vasos sanguíneos), sobre todo en arterias de mediano y gran tamaño.

Tratamiento y complicaciones

Tras diagnosticarse un ictus en menores de 55 años, es importante conocer si este puede deberse al consumo de cocaína. Las complicaciones que se asocian a su consumo son múltiples. Tener este diagnóstico, puede prevenir diferentes las complicaciones posteriores. Además, se podrá realizar un tratamiento adecuado a cada caso, evitando las posibles reacciones adversas de nuestro organismo.

Además de ser una causa directa, durante el tratamiento por ictus pueden aparecer complicaciones e incompatibilidades con el propio tratamiento.

El origen de estas complicaciones, se asocia tanto a los eventos isquémicos como a los hemorrágicos.

Los fenómenos hemorrágicos producidos por esta droga, se relacionan con crisis hipertensivas, ruptura de malformaciones aneurismáticas presentes en el organismo o transformación hemorrágica de lesiones isquémicas. Otros fenómenos como el vasoespasmo, la vasoconstricción, patologías cardíacas o la presencia de impurezas en el torrente sanguineo están relacionados con los eventos isquémicos.

En condiciones normales, el flujo sanguíneo cerebral (FSC) se mantiene constante. Mediante un mecanismo de autorregulación, los vasos sanguíneos pueden cambiar de calibre respondiendo a distintos estímulos.

La incompatibilidad de algunos tratamientos se da en determinados casos clínicos. Por ejemplo, un tratamiento inicial con fármacos vasodilatadores, puede exponer al paciente a un aumento del riesgo de padecer una hemorragia cerebral.

Por tal de evitar la administración de tratamientos incompatibles, es importante conocer si la causa puede ir asociada al consumo de cocaína.

Sobre el ictus

El ictus o accidente cerebrovascular, es la primera causa de discapacidad en la población adulta. A cada persona le afecta de determinada manera y, su rehabilitación está condicionada por muchos factores. Uno de ellos es el estado de salud general de la persona que lo padece previo a la lesión.

En Clínicas Neural identificamos las dificultades que existen tras la lesión y, gracias a todo nuestro equipo, trabajamos día a día para que los pacientes mejoren su estado físico, cognitivo y emocional.

Y aunque la rehabilitación del ictus es posible, cuidar nuestra salud diariamente, es fundamental.

*Artículo basado en el estudio clínico publicado en la Revista de Neurología “Diagnóstico del ictus por cocaína y sus complicaciones”.