Hemiparesia infantil

La hemiparesia infantil es una disfunción motora que afecta un lado del cuerpo -izquierdo o derecho-, de origen neurológico y que puede repercutir en la autonomía y desarrollo del niño, ya que se caracteriza principalmente por menor rango de movilidad, fuerza y/o destreza del miembro afectado.

 

Causas de la hemiparesia

La causa de la hemiparesia infantil es una lesión cerebral. Cuando la lesión tiene lugar en los primeros meses de vida, los padres son quiénes suelen darse cuenta de que una parte del cuerpo no se desarrolla de la misma manera. En edad adulta, suele aparecer como consecuencia a un accidente cerebrovascular o cualquier otra forma de daño cerebral adquirido.

 

Signos y síntomas

Una persona con hemiparesia suele presentar un tono muscular alterado, observándose flacidez (hipotonía) o rigidez (espasticidad), presentando menor falta de control y destreza del movimiento en el hemicuerpo afecto y con tendencia a ignorar esta parte del cuerpo en sus actividades cotidianas.

Dificultades más frecuentes en miembro superior:

– Menor destreza con una de las manos
– Rigidez o por lo contrario, flacidez muscular
– Tendencia a no integrar esta parte del cuerpo en actividades bimanuales
– Menor fuerza para el agarre de objetos

Dificultades más frecuentes en miembro inferior:

– Retraso en la sedestación y bipedestación
– Falta de coordinación y equilibrio
– Deformidad en pie (pie equino)
– Mayor fatiga muscular

 

Hemiparesia infantil congénita y adquirida

La lesión puede ocurrir antes, durante o poco después del nacimiento. Cuando la lesión acontece antes de nacer o en las primeras semanas de vida, hablaremos de hemiparesia congénita. Si la lesión acontece en los años posteriores, hablaremos de hemiparesia adquirida.

En general, una lesión cerebral en el hemisferio izquierdo del cerebro causará una hemiparesia derecha y una lesión en el lado derecho una hemiparesia izquierda.

 

Pronóstico

La hemiparesia aparece como consecuencia de una lesión cerebral que ocurre en un momento determinado. La lesión en sí no es de carácter degenerativo, aunque en función de las características del caso, la funcionalidad del brazo o pierna puede mejorar o empeorar a lo largo del tiempo, sobre todo cuando ocurre en las primeras etapas del desarrollo.

Proporcionar a la familia la información que necesitan, llevar un seguimiento médico e iniciar un tratamiento rehabilitador son tres aspectos importantes que mejoran el pronóstico.

 

Tratamiento

Los pacientes con hemiparesia han de llevar un riguroso control médico. En este caso, el médico rehabilitador pediátrico será el profesional que examinará periódicamente la evolución de la lesión y pautará el tratamiento rehabilitador adecuado, así como los productos de apoyo, infiltraciones u otros tratamientos médicos convenientes.

La rehabilitación se llevará a cabo principalmente por fisioterapeuta y terapeuta ocupacional, sin olvidar la importancia de atender a otras dificultades del desarrollo -retraso cognitivo, problemas de deglución, dificultades del lenguaje- que pueden presentar los pacientes con hemiparesia.

Estas dificultades serán evaluadas por el neuropsicólogo o logopeda y su tratamiento deberá ser coordinado con el conjunto del equipo.

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