Pautas a tener para tratar a pacientes con Daño Cerebral Adquirido

Cambios de conducta en pacientes con Daño Cerebral Adquirido

Como vimos en artículos anteriores, el Daño Cerebral Adquirido (DCA) puede provocar cambios de conducta en la persona que ha sufrido la lesión. Aprender a manejar estos cambios nos ayudará a resolver con éxito situaciones conflictivas, así como a cuidar la relación con nuestro ser querido.

A continuación compartimos recomendaciones generales para los cambios de conductas más habituales cuando se produce una lesión cerebral:

 

1.- Apatía y falta de iniciativa

Las personas con DCA se motivan más fácilmente en tareas que tienen una recompensa o gratificación inmediata, mientras que aquellas que requieren alguna planificación y son más costosas, se puede apreciar una falta de motivación.

Deberemos identificar estos problemas y entender esta apatía como una consecuencia de la lesión, no como pereza.

¿Qué podemos hacer?

  • Segmentar las tareas y reconocer el esfuerzo. Evitar señalar el fracaso.
  • Descansar cuando sea necesario. Empezar con descansos frecuentes durante pocos minutos.
  • Mostrarse firme con una o dos opciones y ser complaciente o permisivo en algo. Si por ejemplo nuestro familiar se encuentra poco motivado para caminar, nos mostraremos firmes “debes de salir a caminar”, y daremos dos opciones, como “puedes salir por la mañana o por la tarde”. Si prefiere salir acompañado, intentaremos cumplir su deseo para que el esfuerzo sea más llevadero.

2.- Tristeza o depresión

Las emociones de tristeza o el estado depresivo tienen que ver con la nueva situación y la sensación de pérdida de objetivo o aislamiento.

¿Qué podemos hacer?

  • Buscar de manera activa y conjunta actividades que sean gratificantes.
  • Tratar de reunir a la familia o amigos. Evitar la pérdida de contacto social.
  • Valorar y impulsar sus iniciativas. Aunque a priori puedan parecer poco importantes. Seguramente al proponerlas, sean significativas para él o ella.
  • Escuchar sus sentimientos. Asegurar que cuenta con al menos una o dos personas de confianza a quien recurrir para expresar sus emociones. Es importante que estas personas eviten todo tipo de juicio.
  • Evitar recordar o hacer comentarios desafortunados como “con lo que tú eras”, “ya no te gusta viajar”, “con la la amigos que tenías y ahora nunca los llamas”.

3.- Labilidad emocional o control de las emociones.

Para la mayoría de personas que sufren DCA, manejar situaciones de incertidumbre, conflictivas o desagradables será mucho más complicado y desestabilizador que antes.

¿Qué podemos hacer?

  • Favorecer un ambiente familiar tranquilo evitando gritos, discusiones o malas formas de dirigirse. Intentar que el hogar sea un lugar de confianza donde ponerse “a salvo” para esta persona.
  • Identificar situaciones donde es probable que se desestabilice e intentar evitarlas por el momento.
  • Identificar las ocasiones en que el paciente controla sus emociones y felicitarle por ello. Hacerle ver que es capaz de controlar determinadas situaciones.

4.- Ansiedad

La ansiedad suele aparecer en situaciones que suponen un reto y exponen a la persona afectada por Daño Cerebral Adquirido ante de un posible fracaso. Es importante que se vaya enfrentando a este tipo de situaciones y evitar que se convierta en una persona muy dependiente.

¿Qué podemos hacer?

  • Animar a la persona a la realización de estas tareas.
  • Realizar las tareas paso a paso, acumulando los éxitos que les darán confianza.
  • Utilizar técnicas de relajación antes de la situación que tema.
  • Descansar los días o momentos previos a la actividad. Controlar los posibles imprevistos que puedan suceder para que la sensación de control sea mayor.

5.- Desinhibición

La desinhibición se presenta a la hora de realizar lo primero que se les ocurre sin medir sus consecuencias.

¿Qué podemos hacer?

  • Corregir su actitud.
  • Dar una respuesta firme cuando suceda, para evitar que esta falta de control se mantenga.
  • Redirigir la atención a otro tema.

6.- Actitudes agresivas

El enfado y la agresividad suelen aparecer ante situaciones de ruido o alboroto por razones que pueden ser poco justificadas a priori.

¿Qué podemos hacer?

  • Detectar y evitar las situaciones que puedan generar estas actitudes.
  • Entender que estas actitudes son fruto de la lesión cerebral. Ser comprensivos y mantener la calma.
  • Seguir pautas correctas de comportamiento, ser un modelo para la persona con daño cerebral.
  • Evitar culpabilizar y buscar soluciones.
  • Planificar una rutina y ambiente agradable que sean predecibles y regulares.

7.-  Agitación

Sobre todo en la primera fase de la recuperación, en la fase de ingreso hospitalario, las personas con daño cerebral pueden experimentar un estado inquietud o agitación.

¿Qué podemos hacer?

  • Tener paciencia y mostrarse calmado. Se sentirá más seguro.
  • Eliminar factores irritantes (ruido, distracciones, etc.)
  • Estructurar las actividades sin realizar cambios bruscos.
  • Mantener un comportamiento modélico, sin alterarse ni discutir. Tener en cuenta que nuestros estados emocionales los podemos transmitir al paciente.