El Trastorno del Espectro Autista es una condición del neurodesarrollo que se caracteriza por la presencia de deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social. Además, las personas con este trastorno, pueden presentar patrones de comportamiento, de intereses o de actividades repetitivos con dificultades para hacer frente a cambios inesperados.

Las causas del Trastorno del Espectro Autista son genéticas, aunque los factores del entorno pueden interactuar con estos. Los cambios en los patrones de desarrollo cerebral son evidentes a partir de los 2 años. Estos reflejan antecedentes prenatales y perinatales. Además, este trastorno perdurará durante todo el ciclo vital de la persona.

Clasificaciones del autismo

Siguiendo el sistema de clasificación ICD-10 utilizado en Europa, existen dos subgrupos principales: el autismo clásico y el síndrome de Asperger.

El autismo clásico tiene asociadas diferentes dificultades de aprendizaje. Estas personas poseen un coeficiente intelectual por debajo de la media al que se le suman dificultades del lenguaje. En cambio, el Síndrome de Asperger (AS) comparte las características del autismo clásico pero sin las dificultades de aprendizaje. Los pacientes poseen un coeficiente intelectual medio o incluso superior a la media y no presentan dificultades del lenguaje.

En los Estados Unidos, (utilizando el sistema de clasificación DSM-5) estos subgrupos se fusionan bajo el título único de Trastornos del Espectro Autista (TEA).

Conociendo el autismo

El autismo presenta aspectos incapacitantes (como la discapacidad en la comunicación social) y aspectos diferenciadores. A estos últimos,  se puede referir el término «neurodiversidad«. Algunas de estas diferencias involucran áreas de fortaleza (por ejemplo, atención o memoria para los detalles y reconocimiento de patrones o sistematización), que bajo las condiciones adecuadas, pueden manifestarse como talento.

Conocer esta dualidad (discapacidad y diferencia) permite segmentar las actuaciones a realizar. Así, es posible centrarse en los aspectos incapacitantes y trabajar con ellos para aliviarlos. Se trabajarán desde programas para el empleo, desarrollo de habilidades sociales hasta tratamientos farmacológicos como la administración de oxitocina.

Por otro lado, las áreas diferenciadoras se pueden trabajar para hacerlas compatibles con la vida del paciente. Su objetivo es permitirle desarrollar todo su potencial.

La finalidad de los estudios y terapias sobre autismo se centran en comprender sus causas y actuar sobre cada aspecto.

La importancia del diagnóstico precoz

Realizar un diagnóstico precoz e iniciar el tratamiento rápidamente puede mejorar el pronóstico de pacientes de TEA. Este tratamiento debe ser integral y sus profesionales deben estar perfectamente coordinados e interactuar con la familia. No hay que olvidar que estos tratamientos deben tener en cuenta las características individuales de cada persona.