que es la dislalia
10 octubre, 2017
Trastornos del neurodesarrollo

Hasta los cuatro años de edad, los errores de pronunciación pueden considerarse parte del desarrollo del lenguaje infantil. En esta etapa, la dislalia evolutiva no requiere tratamiento. Sin embargo, a partir de este momento, si tu hijo o hija omite, sustituye o invierte fonemas, es conveniente que acuda a un logopeda infantil para averiguar el origen de esta dificultad y orientar el tratamiento adecuado.

¿Y cómo se diagnostica la dislalia?

En primer lugar es importante tener en cuenta la evolución de la persona así como su contexto familiar. Debemos tener información sobre su desarrollo motor, nivel de audición, ambiente socio-familiar, ambiente escolar, etc. La evaluación de las dificultades del lenguaje se realizan a través de la observación de la conversación espontánea, por tanto, se deben tener muestras del lenguaje en diferentes situaciones. Además, y para completar el diagnóstico, es importante tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Que no existan alteraciones físicas en los órganos bucofonatorios.
  • Valoración del soplo, control de la respiración y coordinación con el habla.
  • Valoración de la realización de praxias (ejercicios prácticos con los órganos de articulación)
  • Discriminación auditiva de los sonidos. A través de la discriminación de pares mínimos podemos comprobar si es capaz de percibir las diferencias y semejanzas entre diferentes sonidos .
  • Evocación de palabras a través de diferentes actividades que nos permitirán conocer los fonemas afectados.

¿A qué edad empieza a tratarse?

Las principales edades sobre las que se realizan las intervenciones se encuentran comprendidas entre los 4 y los 10 años; cuando un niño/a menor de 4 años está teniendo dificultades en el desarrollo del lenguaje, es conveniente llevar a cabo un seguimiento que permita llevar a cabo la intervención a tiempo.

¿Qué consecuencias positivas tiene para el paciente iniciar un tratamiento?

Las principales consecuencias que se observan en los pacientes con dislalia que inician un tratamiento, se ven reflejadas en una mayor seguridad, un aumento de su autoestima y un mayor control sobre las situaciones comunicativas. Esto hace que los niños se sientan más cómodos con su grupo de amigos y se cohiban menos a la hora de relacionarse.

¿Es un trastorno que puede desaparecer?

A través de una correcta intervención las personas que tienen dislalia pueden adquirir patrones correctos para la articulación y producción de los fonemas afectados, mejorando así su conversación espontánea.

¿Qué ocurre cuando no se corrige?

Cuando una dislalia no es tratada, se instaura en la persona un patrón de habla incorrecto que afecta a su discurso. Esto puede provocar en ellos una falta de seguridad que afectará principalmente a su vida diaria y a sus relaciones sociales. Cuanto más tiempo dejemos pasar para su intervención mayor será la dificultad que se muestre a la hora de adquirir el patrón adecuado.

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