Educación, sexualidad y autismo
01 junio, 2018
Clínicas Neural

La educación sexual es un tema delicado a tratar debido a las connotaciones sociales, culturales, ideológicas o religiosas que presenta. Aún así, es un tema que debe abordarse con absoluta naturalidad, también con los y las adolescentes que sufren trastorno del espectro autista. Hablemos, por tanto, de educación, sexualidad y autismo.

Autismo y pubertad

Los niños con trastorno del espectro autista pueden necesitar más tiempo para adaptarse y comprender cualquier cambio en sus vidas.

La pubertad es una etapa de la vida en la que se produce un desarrollo tanto físico como psicológico en nuestros cuerpos. Abordar todos estos cambios antes de que comience esta etapa, es muy importante en los niños/as con autismo.

¿Qué deberemos explicarles?

Al llegar a la pubertad, la educación de nuestros hijos/as, debería contener, entre otros puntos, los siguientes:

  • Normas sobre cómo comportarse con uno mismo. Auto-respeto y confianza en sí mismo. Distinción entre lo público y lo privado. 
  • Enseñar a tener respeto a la pareja. Explicarles el proceso de cortejo, desde el respeto a la voluntad de la pareja.
  • Enseñarles a comunicarse con la pareja, negociar, ceder y llegar a acuerdos.  Hacerles ver la importancia y el valor de la confianza.
  • Hablarles de la diversidad de la sexualidad y de los derechos que tienen todas las personas.
  • Hablarles sobre el cuerpo humano con sus partes, nombres, para qué sirven, qué cambios se producen, etc.
  • Explicarles qué es la intimidad o privacidad de las personas para que aprendan a diferenciar entre público y privado.
  • Expresión del afecto mediante las caricias, besos, sexo, etc.
  • Habilidades sociales como dialogar, comunicarse con la pareja, salir, etc.
  • Prevenir el abuso (explicar señales de alarma, estar alerta, entender las diferencias en quién te toca y cómo te toca)

¿Cómo debemos hablarles?

Padres y madres somos los principales educadores sobre sexo de nuestro hijo o hija. Tiene que ser una oportunidad para que la información que tenga sea buena y se le trasmita adecuadamente y en el momento oportuno. Además se la trasmitiremos con más cariño. Por esto nos centraremos en:

  • Responder de manera honesta a todas las preguntas.
  • Tener respuestas estándar para preguntas inapropiadas o realizadas en lugares inapropiados.
  • Convertir sus errores en oportunidades de aprendizaje.
  • Utilizar estrategias que sirvan en otros ámbitos de su educación.
  • Pedir ayuda y consejo tanto a profesionales médicos como educativos.
  • Cuidar la manera en la que nos dirigiremos a ellos/as.
  • Ofrecerles toda nuestra confianza

Algunas conclusiones sobre TEA y sexualidad

Las personas con TEA tienen las necesidades sexuales comunes. Poseen una amplia variedad de comportamientos sexuales y desean tener relaciones íntimas como el resto. No se trata de personas hipersexuales ni asexuales.

Aunque las personas con TEA pueden mostrar conductas sexuales algo «problemáticas», esto se debe en gran parte a sus carencias sobretodo en la comunicación y la interacción social.

Según algunos estudios, la diversidad sexual es mayor en las personas con TEA que en el conjunto de la población. Estos estudios también sugieren que tienen mayores riesgos (78 %) de ser víctimas sexuales que otros adultos sin TEA (47 %). Pero hay que recalcar que el riesgo es mayor cuanto menos educación sexual hayan tenido.

Las mujeres con TEA tienen más posibilidades de tener una buena relación que los hombres. Esto se debe a la responsabilidad que, tradicionalmente, sean los hombres quienes empiecen el cortejo y la seducción. Las dificultades para la interacción social de las personas con TEA puede hacer complicada esta tarea.

Las personas con TEA tienen las mismas situaciones y problemas en su identidad y orientación sexual que un muchacho/a sin TEA. Estos se agravan debido a su trastorno en la comunicación y la socialización.

En definitiva, la educación sexual es fundamental para el desarrollo de nuestros/as hijos/as. Evitar que sean más vulnerables y vivan la sexualidad de una forma más arriesgada y de manera culpable, es tarea nuestra.

Todos los progenitores, también los de personas con autismo, infravaloramos su actividad sexual. Recuerda que la mejor manera de ayudarles, es hablar con ellos/as cuanto antes mejor y de una manera directa y sin tapujos.