Conocer los hábitos de sueño y cómo influye el entorno es importante para gestionar los problemas del sueño. Este tipo de problemas preocupan a la sociedad, ya que se asocian a otras patologías. La motivación, la emoción y el funcionamiento cognitivo, pueden verse afectadas. Pero también existe un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares o diabetes. A través del siguiente artículo conoceremos cómo duerme la sociedad y lo importante que es el entorno donde dormimos.

¿Cómo dormimos? Nuestros hábitos de sueño

Dormir es una actividad inherente a la naturaleza humana. Existen diferentes condicionantes que contribuyen a la existencia de diferentes patrones del sueño. Estos tienen que ver con el clima, las tradiciones o la presencia de luz. Además existen algunos tópicos como la siesta y las noches largas que también pueden afectar. A través de estos condicionantes analizaremos nuestros hábitos de sueño.

Según un estudio de la Fundación de Educación para la Salud del Hospital Clínico San Carlos de Madrid (2008), los españoles mayores de 18 años,  duermen entre siete y ocho horas de media. Los fines de semana y días festivos, este tiempo es algo mayor. Más de la mitad de estas personas, reconoce no tener problemas para dormir. A pesar de ello, un 32% tiene la sensación de no haber descansado y el 35% termina el día muy cansado. Del 16% que reconoce dormir siesta a diario, la mayor parte es gente mayor de 35 años.

En cuanto a las mujeres, sólo un tercio de ellas reconoce dormir entre 7-9 horas entre semana. El 70% lo hace únicamente los fines de semana. Factores como el estrés, el cuidado de familiares o el entorno afectan negativamente a nuestros hábitos de sueño.

Aunque en España nos acostamos más tarde, dormimos mejor de lo que pensamos.  Nuestra sociedad tiene mejores hábitos de sueño que otros ciudadanos europeos.

Los diferentes estudios realizados coinciden en que los problemas de sueño son más frecuentes en mujeres y en personas de mayor edad.

Aunque algunos factores culturales podrían influir en nuestros hábitos de sueño, no es así. En general dormimos más los fines de semana y festivos. Eso sí, se ha observado una tendencia en los últimos años a reducir el descanso nocturno, tal vez influenciados por nuestros vecinos europeos.

La importancia del entorno en nuestro descanso

El entorno en el que dormimos influye de manera determinante en la calidad de nuestro descanso. La habitación y el ambiente que nos rodea, determinan la duración y la estructura del sueño. Por esto, necesitamos un entorno ambiental adecuado que favorezca la conciliación y el mantenimiento del sueño.

Algunos de los factores que influyen de manera positiva en nuestro descanso, son los siguientes:

Estimulación lumínica

Estar expuestos a la luz antes del sueño, puede generar alteraciones del sueño. Los dispositivos electrónicos retrasan la secreción de melatonina, aumentan la alerta, retrasan el inicio del sueño y disminuyen la vigilancia por la mañana. Dormir con la luz encendida o en dormitorios con exceso de contaminación lumínica, causa un sueño superficial.

Ruido

El ruido es uno de los factores mas importantes en deterioro del sueño. El ruido evita el descanso profundo y es una de las causas del insomnio. Además provoca peor calidad de la percepción del sueño,
cansancio, mal humor y descenso en el tiempo de reacción. Es necesario evitar el ruido para asegurarse un buen descanso.

Temperatura ambiental

El sueño se produce cuando la temperatura corporal desciende. Nuestro organismo redistribuye el calor desde el interior del cuerpo a la periferia. Es obvio que la temperatura corporal está influenciada por la temperatura ambiental. En este sentido, las temperaturas extremas alteran este mecanismo y perturban el sueño.

La temperatura óptima para conciliar el sueño y descansar correctamente, se sitúa entre los 18 y 21º.

La cama y sus materiales

En la cama pasamos un tercio de nuestra vida. Por esto, es importante elegir un colchón, almohada y sábanas que favorezcan el descanso y su calidad. Esta elección favorecerá que tengamos realmente un sueño reparador.

Radiaciones electromagnéticas

El desarrollo tecnológico ha propiciado que cada vez estemos más expuestos/as a radiaciones electromagnéticas. Aunque no existe evidencia que determine la negativa influencia de estas radiaciones en el sueño, se recomienda apagar estos dispositivos durante la noche. No hay que olvidar que pueden afectar al sueño a través de otros mecanismos.

La decoración del entorno

La habitación debe estar ordenada y limpia para que el sueño y el descanso sean óptimos. Es importante que la habitación se relacione con el descanso y el sexo. Por esto debemos evitar colocar televisores, libros, etc. En definitiva, no hay que tener cerca objetos que distraigan el sueño.

Un ambiente que relaje, ayuda a conciliar el sueño