La atención es una capacidad que permite a las personas asomarse al mundo que las rodea. Los niños desarrollan esta capacidad a medida que van creciendo. Tras nacer, son incapaces de dirigir su atención hacia el exterior y solo prestan atención a sus sensaciones. Lloran cuando tienen hambre o sueño. Poco a poco, el niño aprenderá a atender diferentes estímulos.

Tras unas semanas de vida, reconocerá el movimiento o el ruido, para ir avanzando y atendiendo otros estímulos inmóviles, como una foto, un cuento o un árbol. Poco a poco irá desarrollando y controlando la atención hasta ser capaz de abstraerse de distracciones y atender, por ejemplo, a las explicaciones en escuela.

El hecho de desarrollar esta capacidad, permitirá al niño concentrarse, aprender, alcanzar metas, etc. durante toda su etapa vital.

 

 

Aumento de los diagnósticos por TDAH

 

Hoy en día, sorprende ver como los casos diagnosticados de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) no paran de aumentar. Este crecimiento ha abierto el debate sobre sus causas y en torno a los sobrediagnósticos.

En Estados Unidos, el número de personas diagnosticadas por TDAH se ha multiplicado por siete desde la década de los setenta. En el Reino Unido, durante el periodo 2000 – 2012 las recetas extendidas para estos trastornos cognitivos, se han multiplicado por cuatro.

La mayor sensibilización de pediatras y la posibilidad de diagnosticarlo a partir de los 3 años de edad, son factores que explican este aumento.
Según algunos estudios, alrededor del 4% de la población infantil sufrirá este trastorno, pero en torno al 10% de la población escolar, tomará en algún momento, medicación para el TDAH.

 

Razones para el sobrediagnóstico

 

 

Los cambios en las relaciones que, tanto padres y madres, como educadores tienen con nuestros hijos/as, afectan al aumento de casos diagnosticados.

El tiempo que los padres y madres pasan con sus hijos, se ha visto reducido en los últimos tiempos. Este hecho, puede afectar al autocontrol o a la capacidad para sobrellevar la frustración de los niños/as.

Otro de los aspectos, afecta directamente a los centros educativos. Estos tienen menos paciencia con los alumnos más difíciles y aquellos menos motivados en aprender. El tiempo que dedican a cada uno de ellos en particular, es menor; los resultados académicos de la escuela en su conjunto, son el dato objetivo por el que se trabaja.

 

Nuevas tecnologías

 

 

Ya desde los años 80 con la televisión, quedó demostrado que demasiado tiempo frente al televisor se traduce en menos paciencia y autocontrol, así como déficit en el desarrollo de la capacidad de atención. El aumento de los índices de fracaso escolar, sería una de sus consecuencias.

Cuando un niño juega, dibuja o simplemente interactúa con sus padres o madres, su cerebro dirige la atención a estas actividades o personas con las que interacciona. En cambio, si solo tiene el televisor, este capta el interés del menor y realiza todo el trabajo.

Hoy en día, con la intrusión de las nuevas tecnologías, este efecto se ha multiplicado. Además, el móvil se utiliza como estrategia. Se utiliza para distraer al niño/a conseguir que se termine la comida, se tranquilice o conseguir que se vista. Con estas estrategias, el cerebro aprenderá qué, cuando tiene que concentrarse o esforzarse, tiene permiso para distraerse.

 

Sobrediagnóstico de TDAH

 

Ante estas circunstancias, cuando un niño o niña visita al especialista, se observarán en él o ella todos los síntomas de este trastorno: poco autocontrol, distracción o falta de motivación.

En muchos de los casos, el diagnóstico es acertado y está justificado. En otros, se podría definir como un “estigma de una sociedad que va demasiado deprisa para educar despacio”.

Algunos niños y niñas desarrollarán estas capacidades cognitivas, reduciendo y compensando todas sus dificultades atencionales.  Para esto, es necesaria la dedicación de padres, madres, educadores y terapeutas.
En definitiva, dedicar tiempo a la educación de nuestros hijos/as es un factor determinante para su desarrollo. Compensar esta carencia con mecanismos y estrategias que tiendan a fomentar la distracción cuando debe concentrarse, perjudicará su desarrollo cognitivo.

 

Basado en el artículo ‘Quítale el móvil al niño’ de Álvaro Bilbao. Publicado en El País (25/06/2017)

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